
Si estuvieras ayer lunes 24 de marzo en Pontevedra, concretamente en Cerdedo, hubiésemos ido todos monte arriba a celebrar la fiesta juntos, a tirar piedras contra la ermita que lleva nombre del festejo.
Allá, en un alto, está la modesta ermita. Cuentan que San Ciprián fue un santo que se le consideraba brujo, al que se acudía como remedio de males.Lo curioso es que después de la ofrenda a la imagen del santo y dar la correspondiente limosna, en función de la gravedad del mal se daban X vueltas alrededor de la ermita, a medida que el oferente recogía piedras que iría encontrando en el camino. Despues las tiraria con la intención de que cruzasen el tejado

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